viernes, 9 de noviembre de 2012

Escenas sin fotografiar




“Otra vez”,  pienso. Sucede cuando la vida me pilla desgraciadamente a veces sin mi cámara de fotografía. Son instantes en los que incluso se me olvida que tengo una cámara en el teléfono móvil por lo que no me queda otro remedio que mirar. Tal es el impacto que me producen algunas escenas en el teatro de la vida. No pretendo alardear ni de cámara, ni de instinto fotográfico pero os aseguro que no hace falta hacer ningún curso de fotografía para darse cuenta de la fuerza que tienen algunos planos de la vida cotidiana. Así estoy haciendo un archivo en mi memoria con las escenas que no he podido grabar para la posteridad pero que espero a través de estas palabras no sólo de alguna manera guardar sino compartir con ustedes. 

La primera de ellas sucedía en las madrugadas después de salir de casa camino al trabajo. Yo corría con las prisas de todos los días cuando todavía las calles estaban vacías y los establecimientos cerrados. La penumbra previa al amanecer era compensada con la luz de las farolas. En alguna tienda de viajes veía a veces alguna trabajadora de la limpieza pero no era ella quien me llamaba la atención. En un banco cuyo eslogan no voy a escribir sucedía todos los días eso que no me atreví a captar con mi cámara. En el espacio de los cajeros automáticos dormían unos indigentes que no tenían otro lugar mejor donde dormir. Me imaginaba entonces la composición de la fotografía que me despertaba del recién acabado sueño. El eslogan del banco en un contexto de crisis que sugería algo así como “sigue” y la ironía de ver a esas personas tiradas en el suelo sin poder seguir a la vida.

La segunda imagen sucedió cuando coincidí en uno de mis paseos por la ciudad con la hora de cerrar el Palacio de Justicia. El imponente edificio se alzaba con sus banderas y su escalinata de diseño mientras caminaba yo pensando en mis cosas. En este caso la protagonista de la escena sí era la trabajadora de la limpieza. Se trataba de la única persona que descendía las escaleras y lo hacía con dos enormes bolsas de basura. Ella era negra como las bolsas que transportaba mientras que la fachada del edificio era casi blanca. Me imaginaba que una fotografía en blanco y negro resultaría sugerente con esos contrastes de tonalidades tanto físicos como morales aunque el recién elegido presidente de los EEUU sea también negro.

La tercera y última imagen que no capté no era irónica sino tierna y ejemplarizante. La protagonista de la escena era también una mujer pero no era ni negra ni trabajaba para la limpieza pública. Ella era minusválida y se veía que necesitaba la silla de ruedas para desplazarse. Sin embargo la composición que nos ofrecía a los ojos que le rodeábamos no era como para ponernos tristes y dramáticos. Aquella muchacha nos estaba ofreciendo una lección de dignidad con la estampa que componía. Estaba escribiendo o pintando la puesta del sol de la playa. Lejos de parecer una persona con dificultades se dejaba ver ella como un ser con ganas de agarrarse a la belleza del mundo. No sé yo la imagen que doy a través de mis palabras pero sí pretenden seguir el espíritu de la última protagonista que captaba el lado bello de la vida. Que así sea. 

Fotografía: Chema Madoz

viernes, 2 de noviembre de 2012

Udazken-soinekoa




Gizakiak beti izan ditu denboraren igarotea neurtzeko tresnak edo zerura begiratuz itsasoan barrena ibiltzeko gidak. Antzinatean, adibidez, klepsidra izeneko likidoa isuritzen zuen tramankulu batez neurtzen zuten gure arbasoek denbora. Segundu edo minutu bezalako denbora unitateak, horrela, esan genezake mendez mendeko naturaren obserbazio zehatz eta sosegatu baten eta teknologiaren garapenaren ondoren etorri direla. Hau da, alde batetik ditugu guk asmatutako denbora unitateak eta bestetik naturak eskeintzen dizkigunak. Izan ere gauek eta egunek, izarren kokapenak edo naturaren soinekoek munduaren ordenamenduaz hitz egiten digute. Bizitza-zikloak asmatu edo deskubritu ditugu antolamendu-behar bati erantzunez. Modu honetan, udaberria, uda, udazkena eta negua bezalako denbora-unitateak sortu ditugu bizitzaren lau metafora liluragarri bezala. Ez al zaigu, ba, mendiak garai honetan soineko gorriz jantzi direla esatea gustatzen?

Nire buruari galdetzen diot nola moldatuko ginatekeen sukalde edo lantokietako hormetan zintzilikatzen ditugun egutegirik gabe. Zenbaki-zopa sinple bat baina askoz gehiago baita egutegia. Gure bizitza antolatzen duen elementu nagusietako bat izateaz gain bizitza bera egituratzeko ikuspegi baten islada da eta ekintzak sistematizatzeko mekanismo baten gurpilean sartzen gaitu oharkabean.  Obserbazio txiki honekin ez dut iradoki nahi “eguzki-erlojuak” berreskuratu beharko genituzkeenik ezta orain lagunekin elkartzeko formula poetikoak asmatu behar ditugunik: “eguzkia sartzean geratuko gara olibondoaren ondoan elkarrekin afaltzera joateko”. Ez. Nork daki nola adostuko zuten bi lagunek elkarrekin topatzeko tokia eta ordua orain dela hamar edo hogei mende. Kontua da garaiean garaiko formula magistralak ditugula denetarako.

Orain, adibidez, naturak udazkenaren espektakuloa eskeintzen digu. Eta gure emozioen arabera hostoen erorketak dekadentzia eta tristeziaz hitz egiten digu edo ostera, udazke-koloreen aniztasunaz eta etxe barruko epeltasunaren goxotasunaz. Egutegi faltan, esate baterako, erraza litzateke gure basoak begiratuz gero udazkenean gaudela ohartzea. Marroi-naranja-gorri kolorea nagusitzen da eta naturaren erritmoa nahiz indarra berriro da begi-bistakoa.

Udazken-soineko gorri hau gure basoetara iristeaz gain, supermerkatuetara ere heldu da. Erraza da oso zein urtarotan gauden ohartzea gure merkatu modernoetara joanda. Fruta saltokitik pasa ondoren eta garaiko fruituak eta barazkiak iritsi direla ikusi ondoren azkar ohartuko gara Gabonen aurreko denboraldian gaudela. Hori pentsatzera narama behintzat turroia ere salgai dugula jakiteak. Izan ere gure jakiek ere denbora neurtzeko aukera eskeintzen digute. Egutegiko garai bakoitzean hau edo hura jaten baitugu.

Azken batean, bizitza-zikloek iradokitzen digute antolamendua. Gure ingurura begiratuta ordena gara. Ostera, naturak eskeintzen dizkigun erritmo nahiz paisajeak ez ditugu batzutan gogoko. Horra hor, ba, hitz gutxitan, gizakioi batzuetan dagokiguna: gure barnean bizi ditugun beste aldarteei jarraituta gure barneko urtaro eta egutegiak sortzea.



viernes, 26 de octubre de 2012

La sonrisa digital



“Empieza el día con una sonrisa”, dice Mafalda “verás lo divertido que es ir por ahí desentonando con todo el mundo”. Esta ingeniosa invitación a sonreír es una breve pero a la vez cierta descripción de la poca tendencia que tenemos a abrir los pómulos con un afectuoso gesto. ¿Cuesta tanto regalar cariño a través de la comunicación no verbal? En la preciosa canción titulada Abendua (Diciembre) su autor, el cantante vasco Mikel Urdangarin, hace una sugestión al comparar con un ángel a una mujer llamada Nerea que precisamente le sonríe todas las mañanas. Se trata de otra insinuación de que la sonrisa es escasa en sus apariciones por la calle.

El gesto de sonreír –si nos ponemos a pensar- es un acto universal y a la vez muy particular de cada persona. Existen sonrisas como caras irrepetibles y únicas en el mundo. Hay sonrisas falsas, sonrisas dulces, vergonzosas, penetrantes, simpáticas, forzadas, enamoradas, envidiosas, delatadoras, superficiales sonrisas de todo tipo y para todas las personas. Es un acto que existe por igual en todos los humanos y que se realiza con toda la cara. Tantas caras, tantas sonrisas, se diría. Pero independientemente de si la sonrisa ha sido auténtica o no, en un principio, podemos decir que una sonrisa desencadena confianza. La sonrisa la asociaríamos con la simpatía de una persona con otra, es decir, con la intención de un acercamiento moral entre dos personas o más. La sonrisa, efectivamente muestra cercanía y una especie de sintonía.

Pero si hacemos caso a Mafalda llegamos a una pregunta para interrogarnos de cómo somos los humanos: ¿se desentona, se llama la atención, choca tanto a los demás ir sonriendo según nos vamos encontrando a gente a cada paso sean éstos conocidos o no? ¿Por qué nos ganamos el adjetivo de peculiares si empleamos la sonrisa para comunicarnos con los demás? ¿No creéis acaso que el sonreír debe de ser sobre todo uno de los actos que más puertas nos abre? Incluso se podría decir que la sonrisa es algo con lo que nacemos. El bebé llora o sonríe a los pocos meses de nacer para comunicarse. Según parece esa sonrisa social tan característica en los niños se va perdiendo y pasamos de sonreír para comunicarnos a las caras hieráticas y serias para alejarnos los unos de los otros. Es más, algunas veces la sonrisa ajena se vuelve materia prima para la crítica y la habladuría ligera.

Lo que no ha creado comentarios perversos ni críticas audaces es la sonrisa digital. Estoy hablando, claro está, de los dos puntos, el guión y el cierre de paréntesis que simulan una cara sonriente en la pantalla del ordenador o en los teléfonos móviles. En su versión más moderna se encuentran los iconos que representan una sonrisa humana. ¿No os parece fascinante que el mundo digital necesite de las emociones humanas en forma de signos para coger vida? Puestos así, se podría pensar que el cursor digital que parpadea de nuestros ordenadores es el latido digital de nuestro corazón. La vida sale, late, fluye, sigue por todas partes...

Fotografía: Henri Cartier Bresson






viernes, 19 de octubre de 2012

Imre y Eva se encuentran



Dar un paseo en el monte nos renueva las energías que perdemos entre prisas y disgustos. Así al caminar por una pista de tierra, en un día cualquiera comprueba, usted, que es otro miembro más de los seres vivientes del mundo. El oxigeno puro que aspira entra en su cuerpo y le recarga de vitalidad. Si va acompañado se divierte en una amena conversación con su interlocutor entre pinos y caseríos. En cambio, si pasea consigo mismo, sólo, piensa en sus problemas desde otros puntos de vista, habla usted para sus adentros, recuerda tiempos y acontecimientos pasados, sueña con el futuro y en una de estas se encuentra con otra persona que hace lo mismo que usted: pasear por la naturaleza. En su soledad y en la soledad del otro se encuentran y en ese descubrimiento se saludan aunque sean totalmente desconocidos uno del otro.

El acto de saludar, así, es algo muy humano. Cuando llegamos a la calle perdemos esa costumbre de descubrirnos como iguales en el mundo. Entonces llegan las miradas al otro lado, las superioridades o los automáticos y convencionales saludos con dos besos, si es que las hay. ¿Por qué nos saludamos en el monte con todo aquel  que nos cruzamos? ¿Tiene la naturaleza ese poder de devolvernos nuestra esencia primigenia como humanos de la misma especie?

Ahora bien, muchos de ustedes pensarán con razón que cada vez se saluda menos incluso en el monte y no en mi opinión por la culpa de los auriculares. ¿Qué estamos perdiendo, entonces? A cualquiera le debe de resultar bello que en el encuentro con el otro a uno le salga una pizca de humanidad que le hace decir algo. Por desgracia perdemos, sin embargo, esa actitud de descubrimiento en el asfalto, en la ciudad. Bien es cierto que sería imposible estar saludándonos continuamente el uno al otro pero estaría bien recuperar por lo menos esa mirada humana que nos hace recordar que vamos todos en ese bosque de la montaña solos, con nuestros problemas, recuerdos, sueños, con las personas que ocupan nuestro pensamiento...

Leer es otro acto que nos trasporta a otros mundos también normalmente en soledad. Y asimismo nos recarga si es que nos gusta leer. De esta manera a veces encontramos en una historia esa-parte-de-mí-que-quiere-escuchar-a-otra-parte-de-mí. Como cuando por ejemplo escribimos en nuestros diarios. O por el contrario, por qué no, al leer nos distraemos y nos evadimos de los problemas de todos los días.

He estado bastante tiempo esperando precisamente a encontrarme en alguna librería con el último libro de Kertész. Y así ha sido por fin. “Cartas a Eva Haldimann” (editorial Acantilado) es un precioso elogio que ha realizado Imre Kertész a la que fue de alguna manera “su descubridora” más allá de su Hungría natal. Un recorrido por la vida de un escritor (Premio Nobel de Literatura 2002) cuya obra es una profunda reflexión de su vida como superviviente de Auschwitz y el devenir del siglo XX en Europa. Si me permiten el símil, los dos protagonistas, Eva e Imre, se encontraron en la fascinante montaña de la literatura, se saludaron y...







viernes, 12 de octubre de 2012

Amarillos viernes



Sonreí al leer estas palabras de Albert Espinosa: “A mí me gustaría morir un viernes. Me gustan los viernes: estrenan películas de cine y la gente suele sentirse feliz. De pequeño me gustaban especialmente porque los viernes venían a buscarme mis padres al colegio, me daban un bocadillo de atún e íbamos a Cardedeu donde teníamos una casa de veraneo. De camino siempre encontrábamos atascos y mi padre ponía la radio... “. No ha pasado tanto tiempo desde que puse en marcha este blog y escribí un post sobre los viernes. Desde entonces intento publicar mis breves textos este bonito día de la semana. Y parece ser según el libro “El mundo amarillo” de Albert Espinosa que somos muchos los adictos al viernes. Claro. Los viernes son bonitos hasta para la gente que no trabaja.

El libro de este superviviente que ha inspirado la famosa serie “Pulseras rojas” merece la pena leer. El estar tan al borde de la muerte le ha dado a Espinosa una rica y también optimista visión de la vida. “El mundo amarillo” es el resultado de lo que ha aprendido de estar enfermo de cáncer durante muchos años. Pero no es un libro de tristezas y de actitudes de víctima. Se trata de una especie de decálogo sobre lecciones vitales. Unas lecciones de color amarillo que para Albert Espinosa quieren decir mucho más que la gama de colores amarillos. El amarillo significa muchos conceptos.  Pero a mí en particular lo que me ha encantado es la parte en la que habla de las personas amarillas. El propio autor los define de la siguiente manera. “Amarillo: Persona especial en nuestra vida a la que acariciamos, abrazamos y con la que dormimos. Marca nuestra vida y no necesita tiempo ni mantenimiento. Hay 23 en nuestra vida. Las conversaciones con ellos hacen que mejoremos como personas y descubramos nuestras carencias. Son el nuevo eslabón de la amistad”.

Aparte de la definición el autor describe lo que es tener a personas de este color. Y asegura que los amarillos son esos individuos que hacen que conectes y fluya una especie de buena química con ellos. Son personas que independientemente del lugar y el momento –los amarillos pueden durar minutos o años- hacen que les confieses intimidades, te hagan sentir comprendido o provoquen que tengas una visión bella del mundo. Son los que hacen que en ti perdure la llama de la vida y el milagro de sentirse vivo.

Yo ya estoy haciendo mi lista de personas amarillas de mi vida. Algunas de ellas incluso me estarán leyendo. Otras sin embargo quizá ni me recuerden. Lo cierto es que me ha gustado que Espinosa haya puesto el acento en la existencia de unas personas que no son ni parejas, ni amigos y que aun así hacen que te sientas en el mundo y en la vida como en tu casa aunque sea por un momento. ¡Qué bello es encontrarse con personas así! Quizá usted, lector mío, sea uno de mis amarillos y yo el suyo... 

Fotografía: Robert Doisneau

viernes, 5 de octubre de 2012

Pote-pintxo




Taberna baten kanpoko eremuan jende asko ikusiz gero badakigu “pintxo-pote” eguna ospatzen dutela bertan (pintxo nahiz tragoa euro bat edo bi euroren truke). Formatu berri hau zabaldu da gure tabernetan krisiaren alde beltza konpensatzeko ideia fresko bat bezala. Eta lortu dute jendearen bihotza eta sabela konkistatzea. Hitza bera ere samurra, sonoroa eta tentagarria baita: pintxo-pote. Fenomeno honek esango nuke asko duela erakusteko gure artean. Beharra dagoenean pizten baitira ideiarik onenak gure garunetan. Argi geratzen ari da -nabaritzen denez- krisiak ere negozio-behar berriak sortu dituela “Compro oro” dioten dendez gain. Watsup telefono aplikazioa adibidez txintik esan gabe barreiatu da gure mugikorretan bestelako mezu eta deien kostuak aurrezten ditugun aitzakiarekin. Momentuko mezuak, doan eta gainera mundu osora bidaltzeko askatasunarekin. Ez dakit gabeziak sormena astintzen duen ala ez baina ni pintxo-pote formatua beste sektore batzuetara barreiatuko ote den zain nago irrikaz eta itxaropentsu: esperientzia baten eskaintza, prezio onean eta egutegiko egun konkretu batean.

Kultura-mundua krisi garai honetan pairatzen ari dena kontutan hartuta, alor horretako negozioek euren “pote-pintxoa” asmatuko ote duten galdetzen diot nire buruari. Zinema, literatura, musika... hamaika esparru dago horren beharrean. Aukera ezin hobe baten aurrean gaude forma berriak asmatzeko jendea inoiz baino irekiago baitago aldaketara.
Ezin da argudiatu sabelaren beharrak lehen mailakoak direnik zeren horretarako dilistak, garbantzuak eta babarrunak ditugu etxean eta jendea ederki irteten da kalera tabernetara bidean. Ostera agian krisiak duen alderdi tristeena ere horixe da: sormena ere krisian utzi duela eta kaleak txinatarren dendez eta “Compro oro” dioten dendez josi direla. Ez al dira hiri guztietako kaleak berdinak?

Pentsatzea libre denez nik amets egiten dut zinemetan pelikula motzagoak jartzen dituztela eta prezio erdian asteko egun batean. Imajinatzen al dituzue zinemak jendez josita eta sekulako jende-ilara kaleetan barrena? Irudikapenak egiten hasita, liburuak jan egiten direla ere amestu dut. Orduan bilakatuko litzateke kultura lehen mailako behar bat ogia eta ardoa bezala. Hori baita kulturak pizten duen betiko galdera: lehen mailako beharra al da jatea eta edatea bezala?

Edonon entzuten da krisi honetatik aterako gaituena talentua izango dela. Horrela bada uste dut kulturak asko elikatzen duela dirdiratasun hori. Ideien iturria itzaltzen bada ez dago negozio berrietarako ekimenik, etorkizunaren giltza lapurtuta bagenu bezala izango da. Lotsagarria da, zentzu honetan, Las Vegas hiriaren sukursal berri bat irekitzearen proiektua. Hori al da behar garaiak ekarritako izerdiaren emaitza? Hori al da bururatu zaigun edo zaien gauzarik onena? Adibide honekin nabarian geratzen da ideiak ere krisian daudela eta gizakiaren behar ilunak asetzean pentsatzen jarri badira batzuk ez gaudela bakarrik ekonomia-krisi batean. Krisiaren puntu gogorretako bat bere hizkuntza ulergaitza baita ulerezina egiten duena. Ondorioak bakarrik baitzaizkigu ulerterrezak: ez dago lanik.

Eskerrak amestea eta blog honetan idaztea behintzat doan dela. Nik behintzat horrela jarraitu nahi baitut pote-pintxo horren zain, kulturaren eta progresoaren merkealdi edo ganga horien esperoan. 

Argazkia: Robert Frank

martes, 2 de octubre de 2012

Oier Lakuntza Irigoien doktorea



Nire blog honen izpiritua biltzen du mutil honek bere gorputzeko azken atomoraino. Atomo hitza aukeratzen dut berarentzat eguneroko hizkuntza direlako formula kimikoak eta hizkuntza zientifikoa. Oier Lakuntza Irigoien kimikan doktore egin berri da eta zergatik idazten dudan berari buruz galdezka egongo zarete jada.

“Ba al du formula kimikorik maitasunak?”. “Zein printzipio aktibo ditu giza-indarrak edo amatasun zein aitatasunak?”. “Zein da bizipozaren osagai kimiko funtsezkoena?”. “Zer da ikuspegi kimikotik lagunarteko afari goxo bat?” “Kimika kuantikoak molekulen jokaera era matematikoan deskribatzen badu, zein formula erabiliko zenuke zuk bakea deskribatzeko?” Horiek dira, adibidez, Oier Lakuntza doktoreari egingo nizkiokeen galderak. Zeren asko daki kimikaz mutil honek baina gehiago uste dut nik gizakiaren ametsez eta hauek errealitate egiteko ireki behar diren ate guztiez eta ebatzi behar diren giza-problemez. Ez daki Oierrek zer den etsipena eta bere adimeraren argitasunaz baliatu da ez bakarrik kimikan doktore  bilakatzeko eta bertsolaria izateko baizik eta era berean giza-mugak desafiatzeko.

Bere berri iristen zaidanean adimen zein arima eta pertsonalitate dirdiratsuak etortzen zaizkit gogora. Oraintsu irakurri berri dudan “El oficio de ser hombre” dioen liburuaren  egilea den Alexandre Jollien bezalako gizon batekin (garuneko paralisi bat bizkarrean daramanak) edo “El mundo amarillo” idatzi duen Albert Espinosarekin (gaztetasuna minbiziarekin borrokan ibili zena), hamaika giza-sekretu izango lituzke elkartrukatzeko Oierrek. Bera eurak bezela normala izatearen etiketa arraroaren aditu bilakatu baita. Normala izatea zer den bereziek bakarrik baitakite, patu berezi bat tokatu zaienek. Horrek munduarekiko beste begirada bat ematen baitio pertsonari. Oierrek Wolfram sindromea izeneko gaixotasun genetiko  bat dauka eta hamaika oztopo jarri dizkio “normala” deitzen diogun mundu horretan moldatzeko. Baina normaltasunaren mugak hankaz gora jarriz eta indar handia erakutsiz Oier Lakuntza tinkotasunaren adibide bilakatu zaigu.Txiki-txikitan diabetesa  izan zuen oraingo gaixotasunaren lehen síntoma. Institutuan teleskopio batez arbela ikustetik, entzumen eta ikusmen urritasuna izatera pasa zen. Ondoren iritsi zen itsutasuna eta Wolfram izeneko gaixotasun genetikoa zuela jakitera. Oso kasu gutxi ematen dira baina are gutxiago nola aurre egin dion kontutan hartzen bada. Klaseetako apunteak entzun egiten zituen eta tesia egiteko bakarrik bizitzearen esperientzia ere bizi izan du bere gaixotasuna gainditzen aintzindaria bilakatuz.

Izan ere munduak paradoxa handiak ezkutatzen ditu bere baitan. Nola da posible orduan Beethovenek gorra izanda musika konposatu izana? Oierrek itsua izanik atomoak imajinatu egiten dituela dio ikusi ezinik. Bere tesi-defentsa, egia esan, bizitzaren aldeko garrasi ikaragarria izan zen eta emaitza “cum laude” nota egotzi ziotela da. Harro egotekoa da –zalantzarik gabe- munduan berak duen gaixotasunarekin horrelako ikasketak dituen pertsona bakarra izatea. Berak bizi duen iluntasunean argitasun ikaragarria duela erakusten du. Horrek Borgesek itsu geratu zenean behin idatzitakoa dakarkit burura: “Nadie rebaje a lágrima o reproche / esta declaración de la maestría / de Dios, que con magnífica ironía / me dio a la vez los libros y la noche / De esta ciudad de libros hizo dueños / a unos ojos sin luz, que sólo pueden leer en las bibliotecas de los sueños / los insensatos párrafos que ceden / las albas a su afán. En vano el día / les prodiga sus libros infinitos, / arduos como los arduos manuscritos / que perecieron en Alejandría... Hitz ederrekin jolasten dute poetek edo bertsolariek, dirudienez, gure patuek jostailuak direla ematen duen bezala. Oierrek badaki hizkuntzarekin jolasten eta baita zailtasunekin ere. Jolas eta borroka hori ederki islatu zuen Maialen Lujanbiok tesi-defentsan habanera doinuan, Zorionak Oier:

                        Bertsoak eta kimikak
                        Zugan egiten dute bat bik
                        Zientziaren poesia
                        Euskararen kuantikatik
                        Ezina ekinez egina
                        Ikas liteke zugatik
                        Ejenplu izan nahi ez duzun
                        Ejenplu zera hargatik
                        Hainbeste hitz ulertezin
                        Eta inizialetatik
                        Errimategi berri bat
                        Sortuko duzun ez dakit
                        Zorionak zuri, Oier
                        Zorionak denagatik
                        Orain arteko bidea eta
                        Egingo duzunagatik